El papel de los medios de comunicación en la política contemporánea nos obliga a preguntar por el tipo de mundo y de sociedad en los que queremos vivir, y qué modelo de democracia queremos para esta sociedad. Empezamos contraponiendo dos conceptos distintos de democracia. Uno es el que nos lleva a afirmar que en una sociedad democrática, por un lado, la gente tiene a su alcance los recursos para participar de manera significativa en la gestión de sus asuntos particulares, y, por otro, los medios de información son libres e imparciales. (Chomsky, 1993).
Por otro lado y centrándonos en nuestro país, la forma más directa y evidente que tiene el gran capital de controlar la información, de crear en la sociedad estados de opinión que sean favorables a sus intereses, es con la propiedad de esos medios de comunicación. Echando una rápida ojeada a la estructura de propiedad de los medios de comunicación se comprende rápidamente la homogeneidad ideológica de la sociedad, instalada en el pensamiento único. La diversidad se reduce a matices, a cuestiones secundarias. La información que recibimos, cada vez más mascada, digerida y deglutida, condiciona nuestro voto y, por lo tanto, la Democracia, es innegable. La prensa no es inocente. Los medios de comunicación hace muchas décadas que dejaron de servir a los intereses (la necesidad de información) de sus clientes, para servir a más altos intereses (no por elevados, sino por superiores en la jerarquía social). (Wordpress, 2011)
Nada ha cambiado. Llevamos siglos, milenios trabajando para condes, duques o marqueses, con esos u otros nombres (CEO, presidente-director general…). Esta misma clase dirigente lleva siglos, milenios dictando a sus pregoneros las normas, las directrices de su sistema. Los sacerdotes desde los púlpitos (aunque estos ya han caído en el descrédito) y los periodistas desde sus columnas reproducen fielmente la doctrina del poder. Ofrecen a la sociedad la visión del mundo que encaja con los intereses de sus dueños. (Wordpress, 2011)
Tras esta breve fundamentación creemos que queda claro el motivo de realizar las jordanas que tenemos previstas. Queremos abrir los ojos a toda la gente que aún tenga una venda en ellos y para ello necesitamos que sean personas valientes que quieran conocer la verdad.

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